Hoy queremos dirigirnos a ustedes con un mensaje de esperanza y fortaleza. El huracán María dejó huellas en nuestra escuela, pero no ha debilitado nuestro espíritu. Al contrario, nos ha unido más que nunca como familia educativa demostrado el poder de la solidaridad. Gracias al esfuerzo incansable de nuestros docentes, estudiantes, padres y, sobre todo, de los voluntarios que han brindado su tiempo y recursos, nuestra escuela continua mejorando. Cada gesto de ayuda ha sido muy significativa. Sabemos que el camino no ha sido fácil, pero también sabemos que la educación es la clave para el futuro. Por eso, seguimos comprometidos con brindar un ambiente seguro y lleno de oportunidades para nuestros estudiantes. Agradecemos de corazón a cada persona que ha sido parte de nuestra transformación. Su apoyo nos demuestra que, cuando trabajamos unidos, no hay obstáculo que no podamos superar. Sigamos adelante con fuerza y esperanza. Toma mi mano y no la sueltes nunca más...

